El rodillo de la crisis: una intervención coordinada…

La intervención

Las nuevas medidas de la Fed anunciadas el martes 11 consistieron en prestar bonos del Tesoro por 28 días contra bonos de agencias federales, y activos respaldados por créditos hipotecarios de agencias federales, o de entidades privadas con denominación triple A por importe de 200.000 millones de dólares.
Además la Fed anunció que reforzaba las líneas de swap -acuerdo monetario transitorio- de dólares a plazo entre el BCE y el Banco Nacional de Suiza. Esas líneas quedan en 30.000 (antes eran 20.000) millones de dólares y 6.000 (antes eran 4.000) millones de dólares, respectivamente para que las entidades europeas presten a los bancos de su entorno.
[el pasado viernes 7 de marzo la FED amplió las subastas de dinero a plazo pasando de los dos tramos previstos de 30.000 millones de dólares a dos tramos de 50.000 millones. Un incremento de 40.000 millones. Anunció también otros 100.000 millones, en operaciones de recompra de activos].
Si se contabilizan los anuncios del viernes 7/3/08 el nominal de la intervención de la Fed asciende a 436.000 millones de dólares. No todo es inyección de liquidez lisa y llana.
Pero se quedó por debajo de las expectativas del mercado. La línea de canje de bonos del Tesoro por los emitidos por  Fannie Mae y Freddy Mac, o por agentes privados calificados triple A con respaldo hipotecario, está destinada en exclusiva a los agentes primarios del mercado de bonos. Una veintena de market makers, con el objetivo de alentarlos a mantener en sus carteras estos bonos que son la crema de la titulización de los créditos hipotecarios.
Por el contrario lo que el mercado esperaba es que la Fed comprara directamente estas finas lonchas, en las que se trocean los créditos hipotecarios para luego envasarlos.
Además de la Fed, anunciaron intervenciones el Banco de Inglaterra -prórroga de sus créditos a tres meses contra activos diversos, de momento por 10.000 millones de libras y anuncio de una segunda subasta en abril sin importe determinado-, Banco Nacional de Suiza y BCE -préstamos en dólares contra el swap de la Fed- Banco de Canadá -2.000 millones en marzo y otros 2.000 en abril contra bonos, incluidos hipotecarios- y nada más. De momento.
Este “esfuerzo” coordinado fue impulsado por la Fed, cuyo presidente había advertido recientemente que hay quiebras de bancos estadounidenses en el aire. Tanto como 200.000 millones han sido destinados a intentar que los inversores institucionales que financian a los hedge funds que operan en el mercado de títulos hipotecarios, dejen de exigirles a éstos o bien garantías suplementarias o la liquidación de posiciones. La semana pasada y ésta, las ventas de títulos hipotecarios por los hedge funds para reducir posiciones y dar satisfacción a su banqueros aceleró la caída del precio de estos activos y dañó gravemente a los propietarios de esos fondos.  Este es el caso de Carlyle Group que vió severamente deteriorado su balance por la presión de su acreedor -Citibank- sobre su filial, Carlyle Capital Corporation (CCC). Recordemos de paso que Carlyle Group es un inmenso grupo de inversión en capital riesgo, sumamente involucrado en la industria del armamento y con el cual la familia Bush tiene relaciones privilegiadas, en particular George Bush Sr. alias “papi”.
Para que se perciba el nivel de riesgo, CCC multiplicó por 32 cada dólar que tomó en préstamo. Y en la medida que el apalancamiento permite ganar mucho dinero con un mercado al alza, permite perder mucho dinero con un mercado a la baja…cosas de la vida. A quién se le ocurre pensar que los mercados pueden bajar.

Camino de la crisis monetaria

Detrás de las palabras de Trichet está el fantasma de una crisis monetaria, y la presión de los ministros de finanzas de Europa que quieren a toda costa reducir la fortaleza del euro ante el dólar. El BCE no parece muy dispuesto a ceder reduciendo los tipos de interés en la eurozona. En todo caso parece dispuesto a cierto nivel de beligerancia verbal ante la Reserva Federal (Fed) que se muestra dispuesta a más de la misma medicina: reducción de tipos de interés.
Trichet desde luego aspira a que la Fed deje de bajar tipos y de decir “inconveniencias”. La inconveniencia de turno y que tanto ha molestado a los bancos centrales de Europa ha sido la advertencia del presidente de la Fed, Ben Bernanke, acerca de una crisis bancaria estadounidense en desarrollo. Como si esta no fuese visible. Advertencia que, si bien se le hace inconveniente a Trichet, en todo caso es realista.
Para completar el panorama existe en Japón un empantanamiento en  torno a la sustitución del actual Gobernador Toshihiko Fukui por Toshiro Muto -ex funcionario del Ministerio de Finanzas- y desde hace unos años uno de los subdirectores de la entidad. La oposición del Partido Demócrata de Japón que controla el senado ha votado en contra de Muto. con lo cual de momento tiene bloqueado el acceso al podio, aunque en verdad es dudoso que cualquier recambio en la cúpula del BoJ modifique en algo la política de la entidad.
Al mismo tiempo que Japón atasca la sucesión en su banco central, Estados Unidos aplica la política monetaria que la nación asiática llevó adelante durante una década sin resultados visibles. Los tipos de interés en Japón están en el 0,5%, tras muchos años en el 0,2%. Las tasas de interés negativas de poco le han servido a la segunda economía del mundo para salir de su crisis crónica acompañada de una fuerte deflación.
Mientras los ministros de Economía y Finanzas de los países de la UE comentan entre si la necesidad de bajar tipos de interés para “animar” a sus economías y permitir una caída del euro ante el dólar, en los pasillos del BCE de lo que se habla es de la necesidad de mantener los tipos en el 4% para contener la inflación, y forzar a Estados Unidos que frene la caída del dólar. Parece un acuerdo difícil de alcanzar.
Entretanto Estados Unidos, que ha financiado su inmenso déficit por cuenta corriente durante años merced a la inversión del resto del mundo en sus activos como los bonos del Tesoro, con su devaluación del dólar empobrece ahora al resto del mundo. Como es lógico el Banco Central de China no va a retirar ahora sus reservas invertidas en bonos del Tesoro de Estados Unidos, sería un acto suicida. Con lo cual el dinero chino, y del resto del mundo, se queda en este Guantánamo monetario. Por el contrario, con la caída del dólar mejoran  las exportaciones estadounidenses, y el país puede acopiar euros como parte de sus reservas. Mientras devalúa su deuda con el resto del mundo, va camino de transformar su déficit en un superávit. Como la economía de Estados Unidos se alimenta en un alto grado de la balanza invisible -ingresos por cuenta corriente procedentes de las inversiones estadounidenses en el exterior- esto puede acabar siendo un buen negocio.
M. Trichet debe tener esto atragantado…